martes, 3 de julio de 2012

ALPES: Intensa concentración con el EEA en Chamonix… Euster Direct, Contamine y Allain-Leninger al Dru…


Es de bien nacido ser agradecido…. Y por ello quiero empezar el artículo que narra las peripecias acontecidas en los Alpes la semana de concentración con el EEA (Equipo Español de Alpinismo), agradeciendo a mis compañeros estos días de aventura tan intensos e increíbles. Sobre todo a Tato, Juan y Mikeltxo, que habiendo olvidado mis crampones en Chamonix y estando ya en el vivac al píe del Petit Dru, me invitaron a seguir adelante y se preocuparon de que no corriese ningún peligro en los largos de nieve y mixto donde las herramientas eran prácticamente necesarias. Gracias equipo!!!

El Dru visto desde Montenvert

Y después de esta necesaria introducción, comienza la aventura. Pues la semana de concentración en Alpes ha sido un oasis dentro de la aventurosa vida que envuelve la campaña de la cereza en la que nos hayamos inmersos en el Valle del Jerte en estos meses de verano.

Tres días me han durado el dolor en las piernas después de volver de Alpes, tres días que he recordado a cada paso los momentos intensos, las buenas sensaciones y lo importante de estirar después de una gran actividad. Pues no os recomiendo escalar el Dru, bajar semideprisa, montarte 11h en coche y no estirar entre medias. Yo lo he probado y creo haber aprendido la lección.

En mi caso, llegué a Chamonix cómodamente en avión + transfer, vía Ginebra. Y, a medio día ya estaba deambulando por las calles del pueblo, contemplando las inmejorables vistas de las bonitas agujas de Chamonix y saboreando un gran helado de esos que todos los que habéis estado allí conocéis. Incluso tuve tiempo de echarme una siesta.

Alpes, lugar para la aventura.
 
Ya bien entrada la tarde llegaron Tato, Faust, Juan y Roger, los demás llegarían al día siguiente. Cenamos plácidamente y planeamos la jugada de día posterior que nos serviría para aclimatar.

Tato, Roger y Juan deciden escalar el Espolón Frendo del Ag. Du Midi. Como Faust y yo ya lo hemos hecho, optamos por el Euster Direct también al Ag. Du Midi. Cogimos el primer teleférico de la mañana y al turrón…

“EUSTER DIRECT” A LA CARA N DEL AG. DU MIDI. IV/5, 1000m:

La verdad que el itinerario es bien bonito y recomendable. Encontramos su primer tramo con muy poca nieve, incluso escalamos varios cientos de metros sobre terreno predominantemente rocosos de hasta IV. Ya bien arriba, la canal, completamente nevada, nos conduciría a los 5 largos claves de la vía. Una preciosa goulotte encajonada que nos hizo disfrutar y que nos deposito en el tramo superior, con nieve pésima y lento avance.

Trazado del Euster Direct.

Nuestra última reunión la montamos en la barandilla que dan acceso a la arista que baja del Ag. Du Midi a Valle Blanco. Realizamos unas 10 horas de actividad para el corredor y nos llevamos muy buenas sensaciones de la vía. Con buenas condiciones debe ser una gozada. 

Tramos de roca para iniciar la ruta
La goulotte al fondo, tan cerca y tan lejos.
Por fin cogemos la nieve.
Faust en el segundo largo de la goulotte

En la reunión del bloque empotrado.

Dormimos esa noche en el refugio de Cósmicos y al día siguiente, más…

“CONTAMINE” A LA CARA S DEL AG. DU MIDI. 6c+, 250m

A la mañana del segundo día, nuestros cuerpos estaban resentidos tanto de la actividad del día anterior como de la altura a la que nos encontrábamos. La meteorología indicaba inestabilidad por la tarde, así que nos dejamos aconsejar por Juan y decidimos ir a la vía “Contamine” de la cara sur del  Ag, du Midi.

Trazado de la vía "Contamine"
250m de perfectas fisuras y lógica aplastante que recorre de una forma directa el paño derecho de la pared naranja que preside valle Blanco. Una adherencia brutal y un corte clásico hacen de ella una alternativa ideal para esos días tontos que amenazan con estropearse por la tarde.

Escalando al roca naranja del Ag. du Midi.

Después rapelamos la vía y bajamos al valle para descansar un poco…

Apretando en los movimientos clave de la vía.

DÍAS DE CON METEO INESTABLE:

El martes decidimos seguir escalando, puesto que el miércoles marcaban descanso obligatorio por mal tiempo. Buscamos unas buenas vías en las agujas de Chamonix y cogimos el segundo teleférico de la mañana.
Tato, Juan y Roger fueron al “Maillón Manquant” y Faust y yo a “Proscrito”, ambas en el Gendarme de la Ag. De Peigne.

Juan en los largos de calcareo
Nuestra vía era predominantemente de placa equipada en el tramo inferior. Escalamos 8 largos hasta un punto en el que empezó a llover y decidimos bajar para no mojarnos. El otro grupo decidió seguir y escalaron su ruta. A la bajada nos encontramos con Mikel y Alberto, que cansados del día anterior en el Gran Charmoz, habían decidido subir a escalar unos cuantos largos para hacer un descanso activo.
Mikeltxo nos esperaba en la base y juntos bajamos a Chamonix y fuimos a dar cuenta de unas buenas hamburguesas en el Poco Loco.

Los días de descanso son por lo general aburridos, te levantas tardes, comes bien, pero a media tarde ya estas que te subes literalmente por las paredes. Son días de aguantar el tipo e intentar relajarse.

Los hombres de negro.

El jueves el buen tiempo se retrasó y las inestabilidades persistían, por lo que concluimos que lo mejor era matar el día apretando en unas vías de caliza cercanas a Chamonix y retrasar un día el ataque a las posibles “grandes courses” que quisiéramos hacer.

La zona elegida fue una pared cercana a Balme. Juan y yo nos asociamos para escalar "La vieux de la montagne”, ruta totalmente equipada que como todas las de la pared, nos da un toque de humildad y nos hace sufrir en cada uno de sus largos. Duros y apretados.

Por la tarde barajamos varios planes para poner la guinda a la concentración. Faust y Roger irían al Espolón Tournier, Mikel y Alberto a la “Brown-Patey” del Ag. Sans Nom y los demás, es decir, Juan, Mikeltxo, Tato y yo iríamos a la “Allain-Leninger” del Dru.

“ALLAIN-LENINGER” AL PETIT DRU. MD+, 900m.
Trazado de la ruta

Ver el Dru desde Chamonix es espectacular, son muchas las historias que envuelven esta aguja de mil metros que se levanta majestuosa frente a nuestros ojos. Entre ellas, la del continuo derrumbe al que está sometido desde que hace unos años se cayese gran parte de su cara oeste, es seguramente la más conocida y macabra, pues desde entonces esta mole de granito luce una cicatriz de guerra, visible desde cualquier punto del valle.

Tranquilamente recorrimos los mil metros de desnivel que distan la base de la pared de la Mer de Glace, en una pequeña comitiva compuesta por las cordadas que íbamos a Dru y los que iban al Sans Nom. Vivaqueamos juntos frente al pilar noroeste del Dru y a las 4 de la tarde ya 
estábamos calentando el saco.

Tato en los neveros inferiores de la vía

Los largos a la mañana se sucedieron frenéticamente y cuando nos quisimos dar cuenta habíamos perdido la ruta y avanzábamos en dirección a una chimenea que parecía y resultó ser, más difícil de lo esperado. Mikeltxo resolvió este tramo apretando de lo lindo y los demás le seguimos salvando la situación.
Los tramos de nieve se me antojaban los más complicados, aunque fuesen super-sencillos. En estos, Tato encabezaba la cordada y yo “sin crampones” intentaba no resbalar y pasar el mal rato lo antes posible.

Mikeltxo en los tramos de roca
Cruzamos el gran nevero y por fin enfilamos roca más o menos seca. Sin ser dificilísimos, los largos presentaban más dificultad de la indicada en la reseña y menos equipamiento del que esperábamos.
A última hora de la tarde llegamos al final de la vía. Buscar la bajada nos costó un rato y una llamada telefónica a España. Así que, la noche nos sorprendió unos rápeles más abajo.
El vivac fue incómodo y a trasmano, pero pasó efímero y en mi caso pude dormir un poco antes de proseguir la bajada bien entrada la mañana.

Tato en los tramos de roca superiores de la vía

Cerca de 20 rápeles después y algún que otro susto con las cosas que caían desde arriba, llegamos al glaciar de la Charpoua y lo cruzamos no sin apuros por las grietas que presentaba. En poco tiempo más estábamos en el refugio.

La bajada al glaciar y el regreso a Chamonix fue la guinda del pastel, ya sabía que perdería el vuelo de vuelta a Madrid y mi regreso estaba en el aire. Pero a cambio habíamos escalado el Dru, bonita escusa para perder un avión, ¿No creéis?

Tato en la reunión colgada de la fisura "Martinetti".

Al final volví en coche con Mikel, Mikeltxo y Alberto. Los viajes también hacen equipo y aunque fue bastante más duro que la ida, me gustó mucho compartir horas de coche, bostezos y conversación con ellos.

Bajada del Dru, vista desde el refugio de la Charpoua

De vuelta a casa, la campaña de las cerezas sigue, razón por la cual hasta hoy no he terminado este artículo. Pero cuando termine está etapa se desatará la bestia y que dios nos pille confesados. Próxima parada del equipo en el Naranjo en Agosto.

Al lío!!!   


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Hombre Juanjo, ya llevaba unos días esperando leer qué tal te ha ido. Veo que muy bien. Me alegro.
Un abrazo.

Benja.

Anónimo dijo...

Hola, bonita actividad.
Tengo pensado hacerla este verano pero tenemos alguna duda por nuestra falta de experiencia en este tipo de vias.
Escalamos 6b / 6c confirmado en deportiva y 6b en clasica y en hielo 3+/4. Como lo ves?

Juan José Cano dijo...

Desde mi punto de vista no es cuestión de grado, para nada. Este tipo de vías requieren experiencia en vías alpinas y asumir muchos compromisos ajenos al nivel aislado de un largo de la ruta.
Seguro que por nivel pasaríais bien por los largos, pero pensarlo dos veces ya que el nivel de compromiso es mucho.

Al lío!!!

Anónimo dijo...

Gracias Juanjo,
Crees que el espolon Frendo sería mejor para empezar y cual me recomendarias tu, muchas graciAS por adelantado.

MUNDO VERTICAL PROFESIONAL dijo...

Es dificil recomendaros algo sin conoceros.
El espolón Frendo es más asequible pero no dejan de ser 1000m de desnivel...

No se que deciros, lo siento.

Anónimo dijo...

Ok, gracias.