jueves, 28 de mayo de 2015

TOROZO Y ALBUJEA: Maratón de vías, metros y calidad… 1500m y 6 vías, en un par de días fanáticos.

Necesito salir a escalar. Es una vía de escape, desconexión y evaporación laboral. No es que no me guste mi trabajo, me encanta, pero de vez en cuando necesito no pensar y dejarme fluir por la roca. Derrochar mis energías en la conquista de lo inútil y bajar vacío de nuevo a la vida real. En un esfuerzo por dejar hueco para la creatividad, el dinamismo y la constancia que requiere mi labor diaria.

Y esta era una de esas veces… No me bastaba con derrochar mis energías en los bloques de Valcorchero que tanto me aguantan diariamente. Sino que me apetecía ir a clasiquear. Un par de días. A darlo todo. Lunes y martes. Mi fin de semana particular.

Ibone el paso clave del L2 en "La Cicatriz"...

Ibone cogió la invitación. En cierto modo, picó un anzuelo cuyo cebo era la promesa de un par de días fanáticos de escalada. Yo no las tenía todas conmigo, iba con muchísimas ganas y al ser la primera vez que escalaba clásica con ella, no sabía que tal respondería. Pero me dejó impresionado de su aguante y de un fanatismo similar al mío.

El primer día fue una prueba de fuego, las vías no eran muy difíciles, pero eran bastantes metros. En un abrir y cerrar de ojos (2 horas) nos merendamos “La Cicatriz” 6b, 360m, apurando las cuerdas y saltándonos largos. La vía es divertida, pero todo el recorrido es asequible y no hubo nada de tensión, por lo que nos dejó con la miel en los labios… ¿Somos masocas o  qué? ¿Si no sufrimos, no disfrutamos?

¿Recto?

El caso es que como estaba nublado, decidimos dejar la “Cuevas Mesón” para el día siguiente y escalar placas en la Albujea al cobijo de las nubes. Sin reseñas, decidimos hacer un par de vías que más o menos podíamos situar. La primera fue a degüello “Llamando a las puertas del cielo” 6b, 200m. Fue la primera línea que vimos claramente a la derecha de la pared, igual que la anterior apurando a tope de cuerda y saltándonos reuniones, incluso enderezando todo lo posible los largos. Con ansia de dificultad y chispa.

Ibone navegando por la Albujea...

La segunda, a la aventura. Yo quería hacer “Maneras de vivir” pero como la Albujea es un mar de bolts alejados. Sin un mapa detallado, puedes enlazarlos a tus anchas sin respetar trazados. Pues eso hicimos. Recto y sin miedo, navegando sin brújula. Hasta arriba. Resultó que entramos bien, pero que después enderezamos y nos metimos en “Nata lía” y más tarde enderezamos y entramos en “Carmes” y así recto a cima. Que se le va a hacer… para la próxima, imprescindible la reseña detallada de la nueva guía de la zona.

En resumen: 5 horas de escalada, 700m de roca sin sufrimiento y un gran bocata para merendar en La Bodeguilla de Hoyos del Espino…. Esto último, imprescindible.

El segundo día estábamos con mucha ansia, los planes eran muy ambiciosos. Es como cuando vas a comprar comida con ganas de comer, que metes todo al carro de la compra y hasta que no está lleno no paras. Pues eso nos pasó. Habíamos recopilado info de un buen puñado de vías. Pasamos los croquis a mano y a por todas.

Juanjo en el L5 de "Guillermo Mateos"...

Comenzamos con la “Guillermo Mateos” 250m, 6c/A0 (tercera vez que la hacía), que por un pasito no se dejó encadenar. Corrimos, no literalmente, a los la “Cuevas Mesón” 200m, 6c – Vaya rutón guapo, largos de corte clásico y técnicos. No os lo vais a creer, pero en un momento del 4º largo parecía que estaba subiéndome a un volumen triangular de eso que está de moda en las compes de bloque. Todo técnica y equilibrio.

Ibone porteaba el bocata de tortilla XXL que nos habían despachado el día anterior en la Bodeguilla y nos iba sirviendo de sustento en tal alocada maratón.

Ibone en el L1 de "Cuevas Mesón"... Muy bueno!!!

Los metros y la dificultad iban pesando y el día tan caluroso también. Buscábamos la sombra con la mirada, intentando averiguar que itinerario poseería tan preciada orientación. Casi nos rendimos, pero aun había energías y muchas horas de sol por delante.

A Ibone le gustaba el nombre y las fotos de “El rey del Hey… pase y verá” 350m, 7a y estaba en su lista. En la mía no, pero después de repetir el nombre de la vía unas cuentas veces y gritar “Hey!!!” otras cuantas, era necesario escalarla.

Ibone en el L1 de "El rey del Hey..."

Los dos primeros largos son soberbios, de escalada en fisura. El tercero, que es el más duro, va perdiendo estrellas y terminamos recorriendo la arista SW hasta morir a pies del Torozo Norte. Con las fuerza ya menguadas y con los objetivos personales cumplidos (Unas cuantas vías se quedaban en los papeles, pero habíamos agotado las fuerzas), era hora de volver a casa.

En resumen: 800m de escalada en 9 horas, risas, encadenes y algún que otro momento de tensión… Lo que íbamos buscando.

Duendecillos del Torozo...

Hasta la vista Ibone. Volveremos… Entrena fuerte!!! Y así cada uno a su casa a reponer energías para regresar próximamente a la carga. Y que el ritmo y la motivación no paren.

Al lío!!!


PD: Os recomiendo para soñar y como libro de calidad, la nueva Guía de escalada de Torozo y Albujea de los señores Gabriel Martín y Chema Mancebo. Gran trabajo!!!

1 comentario:

Nico Isa dijo...

Muy bueno fiera!!