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martes, 19 de agosto de 2014

NARANJO DE BULNES: “Tramuntana” 305m, A4+/7a+… Una experiencia “dura” en muchos aspectos.

Suele ocurrir que “a toro pasado” el sabor que te queda de las aventuras y desventuras vividas en una actividad de este tipo, se van descafeinando. Van perdiendo la intensidad del momento y los instantes de tensión, miedos e indecisiones se van disipando. Quedando, sobre todo, el dulzor de la consecución del proyecto. Pero para mí, en esta ocasión, después de unos cuantos días de descanso y otros de friki por Rodellar no ha sido así.
 

Preparando el material...

 

El Team Tramuntana...

Aun percibo la tensión de la escalada y la incertidumbre de una meteo horrorosa. La humedad que mojaba todo y el malestar corporal que me decía que no era el momento, que en esta ocasión no podría dar el 100%.
 
Iñaki en el L1, A3+..
 
Gracias al buen equipo que componíamos la cordada el balance fue positivo y el intento fructífero. El “Master” Iñaki Casillas, el “Currante” Josué Cordero y un servidor. Acompañados en los últimos dos días por la “Alegría” de Fátima Gil.
 
Josu rapelando tras la jornada...
 
La vía en sí es trabajosa y dura. Nuestra ascensión es la 3ª repetición desde su apertura y que sepamos, tampoco tiene muchos intentos más.
 
Remontando las cuerdas fijas...
 
Invertimos en ella 7 días, salpicados por unas jornadas de mal tiempo que no impidieron escalar de forma continua. Cuatro de ellos los dedicamos a los largos inferiores y fijamos hasta el L5. Posteriormente, tras los días grises, montamos nuestro campamento en la R5, donde dormimos dos noches, fijando lo que escalábamos durante las jornadas. El último día descolgamos todo lo que ya no necesitábamos al suelo (petates, hamacas, sacos, etc.. con 130m de cuerda) y salimos por la cima con el resto de material. Cargados hasta las trancas pero sin arrastrar por la pared los pesados petates. Una estrategia que recomendamos para futuras repeticiones de esta u otras vías de esta zona de la pared.
 
Juanjo en el L6, A4.
 
Por el camino, el Picu nos enseñó sus armas y nos puso difícil una ascensión ya de por si complicada. Las nubes nos azotaban constantemente y aunque nos regaló dos jornadas de buen tiempo y buena temperatura, el resto nos la pasamos con las chaquetas puestas, esperando que el sol nos rozara a última hora de la tarde. Justo cuando las nubes cerraban y nos dejaban con la miel en los labios.
 
El la R3...
 
Del material que se indica en la reseña, destacar que si llevamos un buen fajo de plomos, la escalada será mucho más llevadera. En cambio, si solo prevemos los 6 que se marcan en el croquis original, tendremos algún que otro quebradero de cabeza. El resto de cosas, mejor pecar de llevar mucho que quedarnos cortos.
 
El descanso del guerrero...
 
En la hamaca...
 
Quiero agradecer a todo el equipo que ha hecho posible esta actividad. Por supuesto a mis compis de cordada, pero también a Iñigo, Sergio, Tomás y Juan que tan bien nos tratan siempre en el Refugio Urriellu y nos facilitan el porteo del material. A Camacho y Aznar, los mulos del refugio que nos suben los petates. Y a todos los que han creído en nosotros…
 
Fátima jumareando el último día...
 
Pues parece que fue ayer cuando arribamos en la Vega del Urriellu para intentar “Sueños de invierno”. Aún recuerdo la cara de muchos de los escaladores que se encontraban allí, a caballo entre la risa y la incredulidad, cuando nos preguntaban que vía íbamos a intentar y respondíamos que la “Sueños”… Y cuatro años después ya tenemos tachadas ésta y otras tres vías más del club de las “chungas”.
 
En la cima...
 
De todos los pensamientos que he tenido tras subir al Urriellu por “Tramuntana” tan solo uno ha desaparecido de mi mente tras el descanso… Pues afirmaba que “nunca más volveré a un embolado como este”. Ahora no lo tengo tan claro…
 
Nuestra reseña..
 
Celebrando la vía..
 

Al lío!!!

lunes, 16 de septiembre de 2013

NARANJO DE BULNES: “La Festa del Paca” 500m, 6c+ (V+/Ae), “Gorilas en la Niebla” 200m, 6c A1+ y “Regil- Pidal/Cainejo” 700m, V… Lo que dieron de sí unos días intensos en uno de nuestros lugares favoritos…

Después de la escalada a “Mediterráneo” y una merecida jornada de descanso. Volvimos a ponernos en marcha, ya que aun nos quedaban ideas que plasmar y jugo de naranja que exprimir en las verticales paredes de la mole caliza.

Poca niebla para muchos Gorilas...

Nos reagrupamos de nuevo en cordadas, pues éramos siete en la concentración. Y atacamos diferentes vías. 

La festa del Paca...

En nuestro caso escalamos “La Festa de Paca” de 500m, una vía poco continua que surca el espolón SO del Picu y que pasa por se la ascensión más fácil de la cara Oeste de la montaña.

Jesus resolviendo el L3 de "La Festa del Paca"
Juanjo en el Hombro superior de "La festa del Paca"...

Fuimos en dos cordadas, por un lado Fátima y Jesús y por el otro Vicky y yo. El recorrido nos pareció bastante perdedor y la vía demasiado equipada. Aun así disfrutamos muchísimo y nos pareció bastante diferente a la tónica general de sus vecinas. Aunque como bien resumió un amigo hablando de ella en el refugio, podemos catalogarla como “solo para coleccionistas”.

Parte del equipo en la cima...

Mientras Jesús y Javi, se habían merendado “Soy un hombre nuevo” el día anterior y este mismo día Ángel con Cosme la “Sagitario” y Javi y Josu, tras dar un pegue infructuoso al “Norte oculto” hicieron “Pedos gordos” en la cara Este.

Javi en el L1 de "Soy un hombre nuevo"...

El primer día las chicas tambien escalaron "Amanecer Incierto" y Jesús, Ángel y Josu la "Regil- Pidal/Cainejo"

Reseña de "Gorilas en la niebla"...
 
Para la jornada siguiente y última de la concentración ya estábamos bastante cansados, del ritmo frenético y el no parar, por lo que optamos por vías “más asequibles”. Josu, Vicky y Fátima fueron a “Cepeda”, Ángel y Jesús se dieron doble sesión en la sur con “Amanecer Incierto” y “Teógenes” y Javi y Yo aunamos las pocas fuerzas que nos quedaban en “Gorilas en la niebla”.
Una vía de nueva concepción dura y preciosa. Con pocas expansiones muy bien puestas y tramos de gran calidad.

Javi en el L4 de "Gorilas en la niebla"...

Javi en el último largo de "Gorilas en la niebla"...

Para terminar la campaña de este año en el Picu. Realicé una guiada a mi amigo y compañero Roberto por la “Regil- Pidal/Cainejo”. Una ascensión buenísima que para él era su estreno en la montaña y que saboreamos los dos. El como cliente y yo como guía, de una manera especial.

Un día perfecto para escalar...


Sin duda el año que viene volveremos al Naranjo, pues se ha convertido en una visita obligada cada temporada. Espero volver también a trabajar en él, pues me parece una preciosa montaña para compartir y disfrutar, enseñando a otros las maravillas del Mundo Vertical.

Roberto en la chimenea de la Pidal/Cainejo...

Al lío!!!  

Con Roberto en la cima...

domingo, 15 de septiembre de 2013

NARANJO DE BULNES: “Mediterráneo” 550m, 6a+/A3… al lío!!!

La lista de actividades de este verano es tan amplia que no se ni por donde empezar. En un pedazo de papel, hace tiempo que dejé de apuntar cosas y aun así, está repleta de nombre y aventuras que merecen mención. Imagino que algunas irán ocupando su lugar poco a poco y que otras, simplemente, serán anónimas y quedarán egoístamente en nuestro recuerdo por falta de tiempo para compartirlas.


Dibujos: Fátima y Reseña: Juanjo... un equipazo.

Pero de momento y no por orden, sino por ser una de las primeras reseñas que hemos terminado, os presento “Mediterráneo”. Una gran ruta de la cara Oeste del Picu Urriellu, abierta en el verano de 1980 por los Hms. García Gallego y Ángel Ortiz tras 11 días de escalada.

Javi en el tramo de libre de 6a+...

Hace unos años, en una de mis primeras visitas al Naranjo de Bulnes, oí hablar de un escalador que estaba intentado repetir esta ruta y, tras caer en el largo clave y ser detenido por un gancho falcado, se pasó vagando varios días por la vega adorando el trozo de metal que le había detenido la caída.
Esta historia contada de pasada en un corro de escaladores en una de las mesas del refugio, marcó sin duda mi interés por esta ruta. No por el hecho de querer caerme y que un gancho detenga mi vuelo, ni mucho menos. Sino por la incertidumbre que suponen que en alguna sección del recorrido esto pueda ocurrir. El día antes de intentar la vía, estos pensamientos ocupaban mi cabeza.

Amanece en la Vega...

Luego empiezas a escalar atado al mejor compañero de cordada que puedo tener (mi hermano Javier) y todo fluye. Largo tras largo se suceden las maniobras, más rápidas en los tramos de libre, más lentas en los de artificial, pero el buen ambiente y la verticalidad acojonante de esta gran montaña, bien merecen los esfuerzos.

Primeros metros del L4, A2+...

Y paso a paso, como hormigas colgadas de telarañas, tras 14 horas de escalada concluimos el recorrido.
Bajo nuestros pies queda una vía con menos lógica que sus vecinas, bastante rota en los tramos de artificial y como todas sus contemporáneas desgastándose a un ritmo constante.
Lo mejor del recorrido son los tramos de libre de navegar, típicos del la cara Oeste y el ambiente brutal que solo proporciona esta zona del muro. 

Iniciando el A3...

Si en tu lista de objetivos está repetir este itinerario, nuestro consejo es que lo hagas lo antes posible, no dejes pasar la oportunidad de poder recorrerla, ya que en pocos años y/o en pocas repeticiones la dificultad de la escalada irá creciendo y la belleza física del recorrido menguando.

En pleno A3...

Y mientras llegamos a la cumbre con los últimos rayos de sol y nuestros compañeros del Plan Extremeño de Tecnificación nos van preparando la cena en el refugio (ya que han sido más rápidos en sus respectivas escaladas). Degustamos los últimos matices de la aventura, intentado no perder la adrenalina acumulada en las venas ni la efímera sensación de placer que nos invade en esta cima.

En la cima...

Al lío!!!

lunes, 10 de septiembre de 2012

NARANJO DE BULNES: “Rabada-Navarro” 750m, 6C+… Un Sueño que cumple 50 años… por Fátima Gil:


¿Quién no ha soñado alguna vez con escalar la cara Oeste del Picu Urriellu?

Hace 50 años dos visionarios escaladores se aventuraron adentrándose en esa vertical y majestuosa cara Oeste. Me imagino a dos amigos, mirando la ansiada pared con ojos golosos. Ideando una estrategia que les posibilitase esa codiciada primera ascensión de la cara Oeste del Picu Urriellu.


Su regalo para el futuro llevaría sus apellidos “Rabada-Navarro”. Sólo el nombre te transmite el mayor de los respetos. Famosos son los espectaculares itinerarios con los que nos han obsequiado para deleite, admiración y disfrute de los valientes escaladores que nos lanzamos a intentarlos. Estas impresionantes rutas abiertas por toda la geografía española, si bien suelen ir surcando las partes más evidentes de las paredes, no son aptas para todos los públicos. Requieren compromiso, técnica, buenas reseñas pues es fácil perderse y sobre todo, encordarse con grandes escaladores.

En mi caso no podría haber tenido mejores compañeros. El equipo extremeño de tecnificación de alpinismo. Nuestra estrategia consistió en hacer dos cordadas. Una de tres: Jesús, Angel y Javi. Y en otra cordada Juanjo y Yo. Javi por un lado y Juanjo por el otro, lideraron los largos más duros de la vía, que hicieron en libre y velozmente. Ya que es una ruta larga donde no te puedes dormir si pretendes terminarla en el día. Yo por mi parte, fui capaz de escalar casi toda ella en libre, intentando no abusar del A0. Sólo pensaba en escalar deprisa, pues era la última de la cordada y tenía que escalar y limpiar los largos.

Reseña de la ruta....
Hay muchos momentos inolvidables en una ruta de estas características. Yo recuerdo que gritaba de esfuerzo en cada largo. Sobre todo en el largo clave, el tercero, una fisura adiedrada que en libre sale 6c. También recuerdo vivamente a dos escaladores que venían por detrás de nosotros y que me animaban en los pasos duros gritándome: “Muy bieeenn!! Fuerteee Chabalucaa!!!”. Después de ese largo, recuerdo muchos metros que también quitaban el aliento y que para poder escalarlos velozmente gritaba con fuerza, luchando sin descanso.

Juanjo sobre el mar de nubes...
Y de repente ya estaba allí, en el largo más impresionante de la vía: “La gran travesía”. Imagínate navegando por una fina, técnica y estética travesía sobre un mar de nubes con una sensación de vacío que no sabes si te sobrecoge o si te ensancha el alma. Y vas soltando uno a uno cada seguro hasta el siguiente y da la sensación de que si caes caerías en blando porque la gran masa blanca amortiguaría tu vuelo. Y te sientes libre…y cuando llegas al final, alguien al otro lado de las nubes te baja suavemente hasta que atraviesas esa barrera natural de algodón de azúcar y vuelves a estar con tus compañeros. Y no hay descanso, porque te toca el siguiente largo, con la adrenalina y el cansancio en vena te lanzas a lo desconocido y terminas fluyendo y feliz de aportar tu pequeño granito de arena a una aventura tan alucinante.

Jesús en plena travesía... 6a+
Lo siguiente que recuerdo es llegar a Rocasolano y ver donde había dormido Juanjo e Iñakí unas semanas antes en su repetición de “Marejada Fuerza 6”. Les imaginé allí acurrucados, pasando frío, esperando gallardamente los primeros rayos del sol para poder terminar su gran gesta. Allí, en Rocasolano, encontré una piedra que en su anverso escondía una inscripción: “Rabada Navarro”. La guarde en el bolsillo como un tesoro. ¿Quién habría tallado ese presente?

A partir de ahí solo recuerdo que escalaba como por inercia, agotada por tanto desgaste. Tardamos 10 horas en escalar la vía Rabada-Navarro al Naranjo de Bulnes, las mismas horas que habían necesitado dos días antes Juanjo y Javi para escalar las cuatro caras. Hay cosas que sólo los Titanes son capaces de hacer.

En la cima vimos que se avecinaba tormenta y decidimos bajar rápidamente. Pero no, sin antes, echarnos la foto de equipo en la cumbre. Orgullosos de haberlo conseguido todos.

El equipo en la cumbre...
He de decir, que después de esta experiencia comprendí mejor a Juanjo, emocionándose en la R4, la primera vez que encadenó en libre ese mítico tercer largo. El más duro y selectivo de la ruta.

En definitiva, un sueño logrado. Con el plus de haberlo conseguido la misma semana que este bonito trazado cumplía 50 años desde su apertura. Fue el particular y humilde homenaje del equipo extremeño a estos grandes de la escalada. Grandes siempre Alberto Rabadá y Ernesto Navarro.

- Reproduzco aquí el emocionante relato que Alberto Rabadá escribió para el Boletín de Montañeros de Aragón donde cuenta en primera persona la experiencia de la apertura de esta vía soñada. La abrieron en Agosto de 1962, en cinco días y en dos ataques diferentes. Merece la pena leerlo…


Al lío!!!!

La vía soñada. Cara oeste del Naranjo de Bulnes. Por Alberto Rabadá. (Fuente: Barrabes.com)

15 de agosto.

El clásico ritual de la preparación al pie de pared tiene hoy para mí un sabor distinto al de otras ascensiones: ¡por fin me veo ante la realidad de tantos sueños e ilusiones forjados desde que por primera vez (de esto hace ya siete u ocho años) viera la efigie de esta apasionante pared en una revista de montaña!

Hace de esto unos cuatro años: fue mi primer intento formal de establecer contacto con ella, junto con Domingo Arenas, de Barcelona, y dos compañeros más. A última hora tuvimos que desistir de ello por haber sufrido el primero una gran descarga que lo dejó, muy contra su voluntad, inutilizado para el resto de la temporada. 

Por problemas laborales no había podido en los años siguientes volver a la carga, siendo a primeros de este año cuando decidimos con Navarro (que también tiene los suyos) solucionar éstos, de manera que podamos disponer del tiempo suficiente para un ataque en serio… ¡Comenzamos! El primer largo de cuerda nos sitúa en unos nichos herbosos, bajo una gran entosta que se inicia a unos 30 metros del suelo terminando unos cien más arriba.

El segundo corre a cargo de mi compañero… enseguida compruebo, a juzgar por sus jadeos, que no desmerece la opinión que de él nos habíamos formado… pronto necesita emplearse a fondo consiguiendo ganarle metros a la pared a costa de deshacerse los nudillos al intentar clavar los tacos de madera, escarpas y demás “ferretería” en esta semiciega fisura que durante cuarenta metros en continuo extraplomo lo conducirá al fin sobre la inestable fisura donde hacer reunión. 

Nueva tirada (esta vez menos “agresiva”) y alcanzo un pequeño resalte donde, tras recuperar la mochila (que pesa como el plomo) y a mi compañero, que a su vez, recupera el material, nos preparamos a pasar nuestro primer vivac.

16 de agosto.

Mientras nos acomodamos en este “aéreo lecho” sobre la incómoda llambría que para este segundo vivac nos ha tocado en suerte, repasamos la labor del día… 

Al igual que ayer, hoy también ha habido que “bregar”… La culminación de la entosta tras dos largos no muy difíciles… El arranque de ella por un tramo de pared lisa donde entre algún que otro buen clavo hay que usar de nuestra “artesanía rigloide”, ferretería corta… “pitoches”, “pitonisas”, con taquetes de madera… El corto desprendimiento al intentar forzar una placa de unos seis a ocho metros (más bien escasa de posibilidades) que nos separaba del principio de esta gran cicatriz en cuyo centro ahora nos encontramos, ¡eso sí, dispuestos, a pesar de lo incómodo de la postura, a apurar las pocas horas de descanso que nos brinda esta neblinosa noche.

17 de agosto.

Siguiendo la Cicatriz en toda su longitud (un largo de cuerda de los más bonitos de toda la pared) logra situarse Navarro junto a dos pequeñas oquedades que ya adivinábamos desde el suelo, punto de partida, según nuestros planes, para alcanzar el centro de la pared propiamente dicho, situado a unos –calculamos- cuarenta o cincuenta metros a la izquierda. A pesar de que al principio la pared ofrece algo de defensa, pronto se vuelve hostil, teniendo que echar mano, al fin del nada simpático Ramplux para poder progresar por ella. 

Todos mis esfuerzos de tirar en diagonal se ven estrellados contra la configuración de la pared, que cada vez me va desviando más de la ruta preconcebida, encontrándome al final de la tirada situado treinta metros por encima de mi compañero, en lugar de estar a la izquierda, que era nuestro propósito.

Son ahora los esfuerzos de mi compañero los que se ven rechazados por la misma causa. Tratando de buscar un punto vulnerable ha remontado unos quince metros alcanzando una pequeña entosta desde donde se descuelga en péndulo unos metros… después de interminables probatinas decide que por allí tampoco es factible.

Como la noche ya se nos acerca, recupera el material colocado y regresa junto a mí… ¡y a deliberar se ha dicho!

Sopesamos las posibilidades en pro y en contra. Por una parte todavía doscientos cincuenta metros o más de pared por resolver, pared que, por lo que juzgamos, igual puede costar tres o cuatro días más, y comida y agua sólo queda para dos días escasos. Esto, junto con la duda de ¿y si hubiera que abandonar desde el otro lado de esta travesía, quizás ya en malas condiciones físicas por el esfuerzo de una a dos jornadas más de –no nos cabe la menor duda- dura batalla?

Por otra parte, convenir en que hacer montaña nunca nos supuso llevar las cosas a límites que pudieran ser nefastos, nos hace ponernos de acuerdo rápidamente en cuál va a ser nuestra conducta… ¡Haremos un entreacto!, como en las películas de largo metraje. 

Ya tomada la decisión, la inmediata es buscar la salida. Ésta la efectuamos con un largo de cuarenta metros por una cornisa que tenemos a nuestra altura (cornisa que llamaremos del Entreacto) y que desemboca en un gran circo, al que en recuerdo de los montañeros santanderinos bautizamos el “Sardinero”… en él pasamos la noche bastante confortablemente.

Días 18 y 19.

De estos dos días el recuerdo ya es más fugaz; salir del circo del “Sardinero” por una cresta que lo limita con la canal de Tiros de la Torca con ayuda de algún clavo, descenso por la canal de la Celada hasta alcanzar el refugio, donde podemos contemplar a nuestro placer el “camino” recorrido y el que queda por recorrer de esta pared que, vista de nuevo, ahora, desde aquí, parece imponer más respeto.

Con el fin de mercar más provisiones nos dirigimos al parador de Áliva. De aquí nos encaminamos a la mina, donde podremos adquirirlos a un precio más “montañero”, siendo acogidos con un agradable trato de los muchachos que trabajan en ésta, al cual nosotros procuramos corresponder haciendo pronto una sana corriente de simpatía. Aquí pernoctamos. 

Nuevo contacto con bilbaínos en Cabaña Verónica y apacible paseo hasta encontrarnos otra vez en el refugio Delgado Úbeda, donde me las valgo (modestia a un lado) para que Navarro me felicite por el soberbio condumio que preparo, el cual tengo que repetir a petición suya, pues le ha sabido a poco.

Mientras ascendemos por la canal de los Tiros de la Torca, ante la visión que se nos ofrece de la pared, llegamos a la conclusión de ¡qué miedo!... ¿y si nos fuéramos a la playuca de San Vicente de la Barquera?... ¡Pero no! ¿Qué diría Villarig? ¡Apunta, Navarro! ¡Por eso! 
20 de agosto.

Con la noción del tiempo ya perdido –no sé cuántas horas está durando este largo de cuerda-… ensimismado en mis pensamientos he ido avanzando poco a poco hasta alcanzar una pequeña entosta donde ¡al fin! coloco un par de buenos clavos en directo; con cuatro clavos más –de ellos, dos “expansivos”- alcanzo otra entosta donde, ¡sorpresa!, cuando ya creía tener la travesía dominada, resulta que el punto queda todavía unos quince metros más a la izquierda y unos veinticinco por debajo de donde me hallo.

Al ver mi desencanto, Navarro me sugiere que descuelgue unos metros en Dülfer para ver qué se ve. Así lo hago y, conforme me va soltando cuerda, vuelven a mí los deseos de vencer que por un momento me habían flaqueado ante esta (suponía) nueva tentativa frustrada. 

Lo que un poco quiméricamente pensamos en Zaragoza, ha sido la solución para resolver este problema… Gracias a este péndulo he conseguido acercarme a unos ocho metros del punto deseado. Las cuerdas no dan más de sí… es necesario parar en plena pared. Coloco dos buenos clavos y, suspendidos de ellos sobre estribos, paso la mochila (nuestra inseparable compañera). A continuación Navarro hará una serie de arriesgadas y hábiles maniobras de cuerda que me permitan disponer de ella para alcanzar la ansiada cornisa.

Se está ocultando el sol cuando al fin nos vemos reunidos en ella, no sin antes haber dejado colocado, y fijo a buenos clavos, un pasamanos de unos cuarenta metros para que “en caso de emergencia” en “un momento dado” nos asegure el retroceso de esta travesía, que tan en jaque nos ha tenido.

Aún aprovechamos las últimas claridades para remontar otra cornisa, donde preparamos nuestro vivac.

21 de agosto.

 ¡Hoy estamos contentos! Contra lo que esperábamos, es ya nuestro cuarto largo de cuerda y la pared cada vez va oponiendo menos resistencia. Otro largo más y Navarro alcanza una gran plataforma situada a unos trescientos cincuenta metros del suelo, la cual decido llamar “Plaza de Rocasolano” en recuerdo de la popular plazuela de las Delicias, en Zaragoza. 

Aún quiere la pared oponer alguna resistencia, que pronto se ve arrollada por el empuje de Navarro, a golpe de pitoche y escarpa domina un aéreo y bonito paso que le hace gritar de júbilo.

Otro largo –esta vez a mi cargo-, y de pronto me encuentro a caballo en la arista entre la cara oeste y la norte, suspendido sobre la entrada de la canal de la Celada que se ve allá abajo… muy abajo.

Los largos de cuerda se suceden ya con rapidez: la inclinación de la pared y la abundancia de presas buenas y seguras permiten subir al segundo con la mochila puesta. Aún hay que colocar algún clavo… usar pies y manos en continua progresión. De pronto, ¡sobran las manos, los clavos… pisamos terreno llano!... ¡Es la antecima! Unos metros más, entre peñascos castigados por el rayo durante años y años, y alcanzamos el montoncete de piedra donde nos encontraremos el buzón-registro en el que dejamos la pequeña huella de nuestro paso; pequeña, comparada con la que la “excursión” por tan noble y hermosa pared nos ha dejado a nosotros.

¿Te acuerdas, Navarro, de lo prometido?... Mas líbranos del mal. Amén.


jueves, 6 de septiembre de 2012

NARANJO DE BULNES: Las 4 caras en el día…. 1600m en 10h.


Este verano en el Picu ha dado mucho de sí, pues comenzamos con “Marejada Fuerza 6” en nuestros primeros días de estancia, pero el las dos semanas siguientes seguimos surcando sus rutas, primero con una concentración del EEA y después con otra concentración del Grupo de Tecnificación en Alpinismo de la Fexme.

Ese Urriellu lindo....
Precisamente durante esta concentración, en la segunda semana de estancia en el Picu, hicimos la actividad que encabeza esta entrada.

Recorrer una a una las rutas más clásicas de cada cara es una actividad bonita en si misma, pero unirlas y realizarlas en un solo día, nos pareció realmente motivante y atractivo. Ya que hay que escalar muy deprisa por terreno de dificultad moderada y autoprotección, asumiendo mucho más compromiso que en circunstancias normales.

Existen muchas posibles combinaciones para este encadenamiento y muchas estrategias para tardar menos tiempo en maniobras y descensos, pero nosotros lo hicimos al estilo clásico, doble cuerda y tres rápeles en cada bajada, tardando 10 horas en realizar todo el trazado.

Javi...
Comenzamos por la cara Oeste, escalando “Directísima” hasta la R5 y después saliendo por "Rabará Navarro" en la mitad superior del recorrido, unos 600 metros de escalada en los que empleamos 4h 30 min. Hay vías más rápidas en esta cara (como "Murciana 78") pero había mucha gente en ellas este día.

La segunda ruta fue a la cara Norte, escalamos “Pidal- Cainejo”. Nos perdimos en su tramo inferior y tardamos un poco más de lo esperado, no obstante, fueron unos 500m de escalada en 1h 15 min de alta intensidad.

Para la cara Este, elegimos la clásica “Cepeda” hasta la cima, de aproximadamente 350 m. Que escalamos en 1h y 20 min sin parar.

Juanjo en acción...
Por último, en la cara sur, escalamos “Directa de los Hms. Martínez” en la que, debido a un contratiempo, dedicamos casi 1h de escalada en los 250m de recorrido.

Muchos metros de ensamble desplegamos este día, pues como ejemplo, la “Pidal Cainejo” la escalamos en dos largos y la "Cepeda" en tres.

Consideramos muy importante llevar o tener un depósito de agua y comida generoso y bien ubicado para la jornada. En nuestro caso, pecamos en ambas cosas y por poco tenemos que retirarnos cuando solo nos quedaba la cara Sur, ya que a Javi le dio una pájara debido al desgaste y la mala alimentación del día.

Mar de nubes impresionante sobre el Naranjo...

Después de una jornada intensísima, no solo para nosotros, sino también para nuestros compañeros del equipo extremeño que escalaron “Martinez-Somoano” y “Espejismo de verano” en la misma jornada, la llegada al refugio y la cena ovípara que nos dimos, fue la mejor recompensa de todas.
Tumbarnos en la cama sin despertador para el día siguiente sonó a chiste pero sentó de maravilla y seguir escalando en sueños un largo interminable, supuso no poner fin a la jornada y una viva continuación de lo sucedido en las horas intensas del día anterior.

Toda una experiencia intentar y más aún, conseguir, escalar las cuatro caras del Picu Urriellu en el día.

Al lío!!! 

martes, 28 de agosto de 2012

NARANJO DE BULNES: “Marejada Fuerza 6”… Primera repetición.


La amistad es un sentimiento que se cultiva despacio. En el caso de los escaladores se forja a base de horas en la pared, unidos por el cordón umbilical de la cuerda, frías noches en algún vivac improvisado, miedos compartidos, penurias y alegrías. 

En la cima....
Por todo esto y alguna cosa más que relataré en esta crónica, pienso que la amistad que nos une a Iñaki y a mi, ha salido fortalecida de esta "Marejada Fuerza 6".

A pié de vía...
 Nuestra historia con esta vía se remonta hasta hace más de 3 años. Por casualidad encontré una de las primeras reseñas en una Desnivel antigua  (1985) y la pinché en el corcho de mi habitación, con el sueño de poder escalar esa ruta algún día, ya que tan solo su nombre me pareció un imán.
Hace 2 años, se me antojó que había llegado el momento de cumplir con la cita e Iñaki se apuntó con los ojos cerrados al reto, ya que a él le motivaba tanto como a mí.

Reseña de 1985...
Mi primera intención fue ponerme en contacto con alguno de sus aperturistas para preguntarle su opinión sobre el estado de la vía y sobre la posible necesidad de sustituir los seguros más dañados por el paso del tiempo.
Dos meses después establecía contacto con J.M. de la Fuente (Linarugo) que me proporcionó tanto la información relativa a la ruta que le pedí, como el permiso para cambiar los seguros originales de la apertura. Ya que estos fueron tornillos de ferretería machacados en agujeros y en la actualidad aguantarían poco más que el peso de una persona por su estado de oxidación y deterioro.

Juanjo comenzando el L2 (A2+)
Nuestra primera intención de escalar la vía la fijamos en septiembre del año pasado, después de escalar “Sueños de invierno” en agosto. Pero por diferentes motivos de fechas no pudimos cuadrarnos y tuvimos que posponer la actividad para este año.

Iñaki comenzando el L3 (V)
A finales de Julio pusimos fecha al viaje y organizamos nuestra información que fue completada “in situ” con la que nos proporcionaron en el refugio.
Al parecer la vía continuaba sin repetición conocida y el intento con más garantías que se había hecho databa de 1997 cuando Israel en solitario resolvió gran parte de la pared, fijando el muro medio y abandonando después su propósito. Mucho tiempo estuvieron las cuerdas pendidas en la vía – nos cuentan en el refugio – hasta que el viento y la meteorología las hicieron jirones.
Con los prismáticos, desde el refugio, aun se acertaban a ver trozos de esta cuerda colgados de algunas de las reuniones. Desde entonces la historia continuaba en blanco y ahí con la mirada perdida en los perfectos paños rocosos que surca la vía estábamos Iñaki y yo dispuestos a escribir una página más en el libro del Picu Urriellu.

Juanjo en el desplomado L2 (A2+)
Dos amigos, en el sentido más hondo de la palabra dispuestos a enfrentarse a un gran reto.

Iñaki en plena "Laja Santana" del L3 (A2+)
Hicimos nuestro primer ataque el 23 de julio y escalamos los 4 primeros largos en medio de nubes y la amenaza de tormentas, alguna nos alcanzó y tuvimos que esperar en la R3 a que secase el tramo de libre del L4, antes de llegar a la unión con "Mediterráneo" y poner fin a la jornada descendiendo al refugio entre la lluvia.
Al día siguiente tan solo pudimos subir a recuperar el material que habíamos dejado en día anterior y retirarnos hasta que la meteorología fuese más benévola.  

Juanjo en el L4 (V+)
Días después el 10 de Agosto volvíamos a la carga, el tiempo durante toda la semana había sido anticiclónico, pero a nuestra llegada parecía tornar, confirmando la maldición que pendía sobre la vía, por la cual, todos los intentos anteriores habían fracasado por el mal tiempo.

Juanjo iniciando el L5 (A4)

 Aun así subimos con la intención de meternos en la vía y terminarla. El día 11 resolvimos el L5 y casi todo el L6, pero decidimos fijar y dejarlo para el día siguiente ya que la meteo parecía empeorar y avanzábamos despacio entre el oleaje de las nubes cabreadas.
El día 12 no pintaba nada bien, pero decidimos entrar e intentarlo. Más despacio que deprisa, fuimos resolviendo los largos y ya con los últimos rayos de sol llegamos a Rocasolano con el cansancio metido en lo más profundo de los huesos.

Remontando las cuerdas fijas del L6...
Habíamos previsto el vivac pero con pocos medios, así que nos toco picar con lo puesto, bajo un viento y un frío patagónico que nos invitó a tiritar durante toda la noche. Aun así, creo recordar, que pudimos dormir un poco.

Escalando el L10 (6a)....

Lo que no recuerdo con que canción empezamos a entrar en calor a la mañana, tampoco recuerdo el desayuno que tomamos ya que brilló por su ausencia y con menos ganas que ninguna escalamos los 4 largos de la Rabadá- Navarro que nos distaban de la cumbre.
Sin energías para celebrarlo llegamos a la cima a las 10:00 de la mañana, no necesitábamos intercambiar palabras, pues ambos sabíamos leer en la cara del otro la felicidad del momento, la satisfacción del objetivo conseguido y el cansancio acumulado durante las jornadas anteriores. Supongo que esos superpoderes vienen implícitos en la palabra “amistad”. 

GRACIAS IÑAKI!!!

Juanjo pasando frío en el vivac...
Por el camino sustituimos los seguros que consideramos muy deteriorados 12 en total, según marca la reseña, esperamos que esto sirva para rescatar la ruta del dique seco y anime a más gente a repetirla.

Nuestra reseña....
Al lío!!!