colgado del vacío del gran desplome de la Bermeja, la quietud de la noche no te deja dormir. Un sin fin de astros fugaces adornan el entorno, mientras sueñas despierto tumbado en la hamaca, intentando mantener la mente despierta y la sangre fría. Es como la culminación del trabajo preparado con esmero y dedicación, no una odisea o una epopeya, tan solo un escalón más para acercarnos a otro tipo de vivencias más intensas, más severas y más puras.
Javi comenzando la vía (L1 7b+)..
Hace algo más de veintinueve años que Sevi y Galvez (1981), abrieron este espectacular itinerario, posiblemente el más bello y estético de la gran montaña; son muchas las repeticiones con las que cuenta, tanto en verano como en invierno, pero no deja de ser un reto a tener en cuenta, perseguir y, un día emocionante, conseguir.
Tocando el vacío....
En nuestro caso, no solo como actividad integra en si misma, sino también como preparación para el inminente viaje que en pocas semanas nos llevará al otro lado del charco, para medirnos con todo tipo de esfuerzos a los colosos itinerarios del Cap.
No sería fiel a mi estilo, si a continuación, expusiera de forma referencial y estricta los por menores de la ruta, la claves de cada largo o como afrontamos el tema logística, pues de repetir lo hecho por los demás no se aprende tan intensamente como de lo que uno mismo deduce y lleva a la práctica.
Colgando del los ganchos, la tónica de la ruta...
Tan solo voy a permitirme dar unas pinceladas generales, que a la vez de conformar el cuerpo de la entrada, ayuden a motivarse a aquello que busquen en esta línea su próxima aventura o que gusten de disfrutar con una de las más bonitas escaladas de nuestra geografía.
Navegando en el L5 A2...
Y es que a decir verdad, yo me esperaba otra cosa, si si!!.. como lo leeis, otra cosa muy diferente, pues acostumbrado a la escalada casi desequipada de los itinerarios de artificial en granito, ver tanto buril en los largos inferiores me daba la impresión de poco estético para una escalada tan renombrada, aunque estos tuviesen la apariencia de no aguantar más que el propio peso de una persona. Visión que torna a partir de la cuarta tirada y sobre todo de la novena, en las que la mano de Gálvez , pone un poco más de picante en la cazuela.
En la hamaca....
Al colgarte de los primeros ganchos, miras al mar y consideras mejor opción estar en su orilla tomando el sol con un refresco fresquito en la mano, pero al ir avanzando, la situación comienza a parecer normal y al final de los tramos de artificial, es posible, que te puedas dedicar alguna canción colgado de una pequeña uña "taloon" sin que por ello se revolucione en demasía el motor. Pues es tónica constante el progresar por agujeros y gotas de agua de buena calidad, arañando poco a poco metros al asunto, cuestión por otra parte, que nos obliga a saber elegir y usar bien estas pequeñas herramientas, más que cualquier otra, en esta escalada.
Llegando a la cima...
Mención especial merecen, a mi forma de ver, los escaladores que han recorrido esta ruta en libre, pues la espectacularidad de la misma, el ambiente y la escasa y mala calidad de protección de los largos, hacen de ella, una hecho digno de valorar en su justa medida.
Sin más dilaciones, y con alguna que otra anécdota, que sacada del contexto no tiene mucha gracia, la cumbre se antoja vacía sin la virgen que tantas escaladas nos ha culminado; un mar de nubes inmenso, que une cielo y tierra, se extiende por el infinito, mientras los últimos rayos del sol bañan el naranjo, proporcionándole el color tan característico que le ha valido su nombre. Mientras tanto, paso a paso, nos alejamos de su cima y nos vamos perdiendo por el universo calizo de los Picos de Europa.
En la cima, foto cumbre...
Al lío!!!






















