
El Naranjo, por supuesto, es una de ellas. Ya que hace unos años, descubrí sus paredes, contemple su perfil vertical y excelente roca, desde entonces no dejo de pensar en posibles ascensiones para futuros viajes.
La “Murciana 78”, era la ruta pendiente, ya que, dada su dificultad y belleza, ya hace años que debía de haberla escalado, pero tuvo que esperar a encontrar la fecha clave.
La ascensión fue y es muy tranquila, dada la calidad de la roca y el equipamiento que posee, es posible deleitarse con una bella ruta elegante y clásica, rodeado por el inconfundible y profundo vacío de la cara Oeste.
Allí colgado de un hilo, anclado a un pedazo de roca, no puedo dejar de pensar en los aperturistas, gentes soñadoras que buscaban un reto imposible y descubrieron un canino escondido que les llevó a la cumbre.
Pues el respeto, es sin duda uno de los valores más importantes de nuestro deporte, lo he dicho muchas veces y lo digo también ahora, que actos como el robo de chapas, la aparición de pintadas o el desequipamiento indiscriminado de rutas, está a la orden del día.
Gracias a los aperturistas y equipadores, sin su labor este deporte no existiría.











