Hace tiempo que aprendí a hablar de Hoyamoros en términos de propuestas de apertura y no de primeras absolutas, pues unas veces por confusión y otras por falta de información, parece difícil subir por algún sitio nuevo que no fuese hoyado en los años 80 y del que nada se difundió en su día y en esta época es imposible encontrar información.Como otras veces acudíamos a la pared con nuevos proyectos en la cabeza, portando en nuestras mochilas miles de sueños y algún que otro objeto de artillería para ascender una nueva línea en el primer hermanito de Hoyamoros. Lugar donde hicimos nuestra primera ruta clásica y en el que prácticamente hemos crecido como escaladores.

Un vacío, en el mapa de reseñas que pueblan la pared, indicaba un hueco más o menos grande por el que ascender de una forma limpia a la derecha de la clásica “Olímpica” y cuyo mayor dificultad residía, o eso parecía desde el suelo, en superar la barrera de techos situada a unos 150 metros de altura.
La entrada a la ruta fue atractiva y evitaba las líneas ya abiertas en el escalón inferior de la pared, tras un techo algo trabajoso, con poco espacio para revolverse, apareció ante nosot
ros una escalada en placa, de dificultad moderada pero con lo justo para autoprotegerse, así llegamos al primer techo de la ruta que resolvimos de derecha a izquierda sin muchos problemas.El L2, pintaba excepcional y así lo fue, una fisura ínfima cortaba un muro vertical que Koka ascendió rápidamente, para una vez arriba descubrir dos clavos con unos cordinos muy antiguos coronado esa perfecta escalada. Los ánimos descendieron y el ¿quien? y el ¿cuando? nos invadió… esa bella escalada ya fue observada antes con otros ojos sedientos de roca.
Sin más preámbulos, seguimos ascendiendo este largo y no volvimos a encontrar nada en el transcurso del mismo.
Un clavo dejado por nosotros marcó nuestra R2 a más de 100 metros del suelo, lo difícil quedaba justo encima
.
El tercer largo fue dibujándose poco a poco, regleta a regleta, hacía el bloque empotrado que hacía las veces de techo, nada indicaba el paso de cordadas anteriores y la dificultad a cada paso se hacía más patente, hasta el momento de superar el techo, donde la tensión y la posible caída se fundieron en instantes mágicos; un movimiento más y estábamos fuera.

Tal fue nuestra sorpresa al encontrar dos spits unidos con cadena, que hasta días, después y tras saber que pertenecían a una prueba de rapelar, del Raid de Gredos, no se nos quitó la historia de la cabeza.
El L4, resultó el más fácil, pues siguiendo una fisura muy marcada, que habíamos visto desde la base, y alejándonos posteriormente a la derecha una vez concluía esta, discurrió por un diedro paralelo a su vecina, hasta finalizar a tope de cuerda en unas fisuras paralelas donde poder montar la reunión. Un último medio largo de 10 metros nos dejaba en las argollas de la “Olímpica”, desde la que efectuamos el descenso.
En fin, como os comentaba al principio, una propuesta atractiva para subir a la cumbre, con al menos la mitad del 2º largo ya abierta, pero sin ninguna referencia de dicha escalada.
Igual algún conocedor de la zona puede aportar más datos, hasta entonces “Alpinistas de roca caliente” como hemos denominado a este itinerario, pertenecerá a las rutas con interrogantes de Hoyamoros.
Una bonita ascensión, 100% recomendable, no muy limpia de
musgo, pero estamos seguros que con el tiempo, el paso de las cordadas y alguna otra visita que la hagamos, hará de ella una ruta muy elegante y repetida.Si alguien puede aportar más información de los misteriosos clavos del L2, se lo agradezco de antemano.
Un saludo y al lío!!
“Cuantas sorpresas nos esconden las montañas, cuantos sueños íntimos vividos en sus laderas y cuantas cimas hoyadas por el simple hecho de ver la vida desde otro punto de vista…amigos, esta es la magia que nuestro deporte..”







