lunes, 4 de agosto de 2008

GALAYOS: “Cresta María Luisa – Torreón”…. Una buena actividad con ambiente Galayero.

Siempre Galayos!!!

Un año hacía ya de la última vez que escalé en la que considero mi casa de la montaña, esta pequeña zona de la Sierra de Gredos, donde tantos días de mi vida he pasado en los 4 años anteriores.
Sus colosos de roca, impasibles al paso del tiempo, estaban como siempre dominando el valle, con el brillo socarrón impuesto por el reflejo del ardiente sol que nos dominaba en lo alto del cielo y nos hacía sudar por cada uno de los poros de nuestra piel.

Es grato volver a recorrer esos pasos, tras un tiempo de ausencia.

La cara se alegra y los pocos problemas que uno pueda tener van quedando por el camino, para pasar sin ellos unas increíbles jornadas, y recuperarlos ya si eso, a la bajada, con renovadas energías para afrontarlos de nuevo, en la dura lucha del día a día.

Pero en ese corto espacio de tiempo que discurre entre el subir la senda y bajarla, hay algo que cambia en nuestro interior, las emociones se hacen sentir más vivas y, porque no decirlo, nos volvemos más humanos, con valores potenciados que en la ciudad no apreciamos.
Es sin duda, un estado de felicidad que nos seduce desde el primer día y que nos hace volver cada vez que nos es posible a esos caminos de nuestras amadas montañas.

Esta vez acompañado de mi amigo Juancar, recorríamos el valle placidamente, dispuestos a disfrutar de un par de días de escalada parsimoniosa y vital. Arreglando el mundo en conversaciones personales y disfrutando desde el primer segundo de la compañía del otro.

De entre las varías líneas que realizamos, voy a hablaros y recomendaros una, que en mi opinión recoge en si misma, una aventura de grado asequible, pero de mucho disfrute, ambiente y vistosidad. Pues se trata de realizar la integral de la cuerda que une la punta María Luisa con el Torreón de los Galayos.

Los primeros rayos de Sol que se vislumbran por encima del Galayar, vierten sus destellos en la cumbre más famosa de cuantas hay en esta parte de la sierra, su porte y verticalidad nos realza el ánimo cuando nos disponemos a emprender la escalada de la vía que nos dará acceso a la primera cima de la Cresta, la P. Maria Luisa.

A buen ritmo comenzamos a escalar por su flanco derecho, fuera de la vía “Rivas- Acuña” que es la normal de esta cima, enlazando una serie de fisuras disfrutonas y alcanzando en un ensamble largo la parte superior de la “Rivas”, para en pocos metros llegar a su punto más alto.
Desde este el dominio del valle se hace palpable y la vista se llena de tantos rincones bellos como los sentidos sean capaces de procesar.

Miramos al torreón que se levanta dominador arriba y definimos en nuestros ojos la línea de agujas que nos separa de él, comenzamos aquí un sube y baja rocoso al más puro estilo galayero.
El primer tramo es más o menos sencillo y se supera rápidamente por terreno fácil que hay que ir buscando.

Proseguimos realizando unos delicados destrepes, que pueden ser evitados mediante rápeles, en los que seguramente deberemos dejar algún cordino, para alcanzar de esta forma un profundo collado con un gran bloque empotrado, hasta el cual, debemos bajar.
A la izquierda de este un largo de fisuras (IV+), nos deja en la cima de la P. Innominada, donde montaremos reunión. Otra bajada delicada, al siguiente collado, nos deja a un largo, en ligera travesía a la derecha, de enlazar con el último tramo de la “Sur Directa”.

La cumbre nos espera en lo más alto, invitándonos a la meditación, cerrar los ojos y sentirnos plenos, satisfechos y deseosos de más.

Siéntete Libre!!!

domingo, 3 de agosto de 2008

SOLANA DE ÁVILA- PARED BLANCA: “A la sombra del viento”… A la aventura!!.

En plena Solana profunda, una gran cantidad de roca espera ser explorada, cientos de caminos verticales, que pasivos añoran ser recorridos por buscadores, ávidos de aventura y de nuevas experiencias.

Parece claro que en los tiempos que corren, son pocos los escaladores que se calzan las botas y recorren grandes distancias para realizar una escalada perdida del mundo, y si bien se hace, es por que la zona es popular y seguramente valga la pena.

La nueva tendencia más friqui, completamente respetable, prefiere las aproximaciones cortas o nulas y las vías a pie de coche, mas si es esta tu mentalidad, lo que aquí se relata puede que no vaya contigo.

Pero si por el contrario, el ansia de aventura y la actividad completa de montaña, es lo tuyo, en buena medida las líneas que componen esta entrada te trasportarán a un mundo nuevo, en las soledades más hipnóticas del mar de roca que componen el valle de Arroyo Malillo.
Situado al fondo del valle, en el que se encuentra la conocida Laguna del Duque, este paradisíaco lugar, que se recoge a la sobra de los sectores deportivos, más famosos, que rodean la laguna, ha sido poco visitado por los trepamuros.

Se de buena tinta, que algunas líneas antiguas se esconden en rincones perdidos, abiertas hace años. Pero en mi conocimiento no están sus trazados, ni en que muro, de los diferentes que componen el valle, se hayan.

Es por ello, que en una incursión fortuita por este grandioso lugar, mi cabeza empezó a trazar líneas imaginarias por ese entramado de fisuras, placas y diedros. Naciendo en mi interior el deseo enérgico de subirme por aquellos lugares lo antes posible.

No tardé mucho en liar a mi hermano Javi, para que me acompañase a semejante locura, pues a él que gusta de escalar a pie de coche, eso de una subida fulminante non stop, y con el tiempo pillado, por tener que trabajar por la tarde, no es que le guste en demasía.
Pero como no le quedaban excusas aceptables tuvo que hacer de tripas corazón y acompañarme " A la sombra del viento".

Voy a hacer en esta vía una excepción, ya que es difícil, llegar a un sitio nuevo y situarse, identificar el pie de vía, etc. Por ello escribiré una breve descripción de la ruta a modo de ficha:

COMO LLEGAR:

Dejando el coche en la Central eléctrica de Solana de Ávila, igual que si fuésemos a la zona de deportiva, cogemos el camino de subida. Una vez llegamos a la presa, un sendero bastante marcado en su margen derecho nos conduce al fondo de la misma. Desde ahí un sendero menos definido, bien marcado con itos, nos permite avanzar por el valle.
Identificaremos en este al fondo y a la derecha, unas grandes placas lisas con chorreras negras a modo de cebra, un poco más adelante un gran diedro y una gran losa en su base nos identificará el pie de vía. (1H 30min desde el coche)

LA RUTA: "A la sombra del viento" - 180m+ 50m de trepada, 6b/+, 6a obligado.


L1:

Comienza por la losa característica, superándola por su izquierda (IV), a continuación una placa lisa (V) con dos spits, nos cierra el paso, la escalamos y superaremos 25 metros más de fisuras hasta el pie del diedro característico hacía izquierda, montamos reunión en su base.
L2:
Escalamos el diedro, al principio difícil (6a/+), después más fácil (6a) pero de difícil protección, una vez encima de este, siguiendo un poco en diagonal ascendente hacía la izquierda (6a), por un sistema de placas y fisuras llegamos a la R2.
L3:
De la reunión salimos a la izquierda con un paso de decisión (IV+), y una vez superado, por un sistema de canalizos fácil, llegamos a la R3, situada en una gran plataforma.
L4:
En el siguiente largo superamos la plancha que tenemos delante, un spit nos marca el inicio de la dificultad (6b/+), y mediante unos movimientos de fisura ciega-placa, asegurados por un clavo, pasamos a una zona menos difícil y con mejores protecciones que superamos tendiendo un poco a la izquierda, más arriba, ya más fácil subimos hasta donde de la cuerda para montar la R4
L5:
Largo de trepada muy fácil (II), pero sobre placa lisa con lo que no esta de más echar la cuerda en ese tramo y llegar en diagonal ascendente a derecha hasta el final de la ruta R5.

Desde esta, unos itos a la izquierda nos irán orientando a la bajada.

MATERIAL:

- Juego de Friends- camalot del 0,5 al 3
- Alien amarillo o similar
- Juego de fisureros
- 12 cintas.

HORARIO:

De 2 a 3h y media.

MEJOR ÉPOCA:

Verano y Otoño.

Abierta el 1 de Agosto de 2008, por los hermanos Juanjo y Javier Cano Blázquez y bautizada con el nombre de “A la sombra del viento”.

Sin más despedirme de vosotros y agradecer que entrada tras entrada, estéis ahí leyendo lo que escribo, estas son nuestras pequeñas batallitas del día a día, que a la vez espero sirvan a otros para forjar sus sueños o animarlos a cumplirlos. Porque ¿Qué hay más bonito que soñar despierto?.

Espero os aventureis a hacer la 2ª, 3ª, 4ª, etc, repeticiones y que después de ello, me contéis que os pareció, a buen seguro os gustará…

Al lío!!!

martes, 29 de julio de 2008

ALPES- AGUJAS DE CHAMONIX- AG. DU PAIGNE: “Le Maillón Manquat” 7a, 500m… Fisuras made in Chamonix.

Hay muchas clases de alpinismo, ya que esta “modalidad” deportiva esta compuesta por un innumerable conjunto de prácticas deportivas en la alta montaña. La roca, el hielo y la nieve son en su gran mayoría los compañeros de juego con los que libramos batallas intensas e interiores.

En la entrada anterior os relataba la aventura en los hielos alpinos vivida estos días, en esta, por cambiar radicalmente de escenario, nos aproximaremos a las paredes de perfecta roca granítica del macizo. Buscando en sus infinitos itinerarios, uno que nos encandile y nos haga probar la dulce roca de alta montaña, en la que las fisuras, placas y perfectos diedros nos dirijan directamente a sus afiladas cumbres.

Después de seguir el consejo de nuestros expertos amigos, mi compañero navarro Alex y yo emprendemos la ascensión por el teleférico del Midi, descifrando el croquis de la vía “Le Maillón Manquat” al gendarme de la Ag du Paigme. Pues ha sido esta línea, la elegida para calmar nuestra hambre de roca.

500 metros de pared, que a priori parecen mucho menos, y dificultades que rondan en sus tramos más difíciles el 7a, nos separan de nuestra cima, la cual como ya hemos comentado en otras líneas, es simplemente el punto donde comienza la bajada, ni más ni menos, un mirador privilegiado donde descansar para la otra mitad de la ruta.

Armados hasta los dientes de las más sofisticadas armas de escalar y con energías renovadas tras un día de buen descanso, emprendemos la escalada sin vacilación, arremetiendo largo tras largo contra finas líneas de aire que se vislumbran sobre las sólidas placas de duro granito.
Poco a poco las dimensiones de la pared van realzándose a nuestro avance y solo tras la útil lectura de nuestro topo guía, somos capaces de definir por donde debemos de atacar semejante murallón.

Los primeros largos más suaves y plaqueros en su gran mayoría, dan paso a la parte superior de la vía, donde la dificultad se intensifica y la necesidad de exprimir nuestra técnica gestual se demanda a grandes bocanadas.

El tiempo es excepcional, razón por la que el primero de cuerda, libre de ropaje que le impida el movimiento, disfruta de cada largo de forma inversamente proporcional al segundo, que cargado con la pesada mochila de agua y elementos varios, se encuentra obligado a trepar con un pesado lastre, exigiéndose un esfuerzo extra.

El equipamiento es escaso, pero entre reuniones equipas con spits y algún clavo, se intercalan con cuentagotas algún expansivo más o clavos variados, permitiendo de esta forma seguir bien el itinerario y apretar en algún paso más expuestos.

De esta guisa y tras una pequeña (embarcada) variante directa en el penúltimo largo que nos queda a una sola tirada de la cumbre, alcanzamos la mitad de nuestra ruta, la cima.

Desde esta, la tremenda panorámica del valle de Chamonix y la vertiente norte del Ag. du Midi, se antojan un paradisíaco lugar, a vista de pájaro, digno de los ojos más especiales.

Con el tiempo cumplido y a sabiendas de que perderíamos el último teleférico, la bajada es un paseo colgado de nuestras telas de araña, que nos deposita al comienzo de la aventura.

La jornada aun no ha finalizado y solo tras 1600 metros de desnivel de bajada, la podemos concluir directamente en el Poco Loco, con una especial de la casa entre nuestras manos, saboreando en triunfo inexistente de la hazaña, siempre personal, que hemos realizado, pues de ellas se alimenta nuestros sueños y motivaciones.

¿¿Donde nos llevarán nuestros pasos la próxima vez??. ¿¿Qué pared ocupará nuestros sueños??. Preguntas con difíciles respuestas… es la magia de la montaña.

Al lío!!!

ALPES, AG. DU CHARDONNET: “Goulottes Escarra y Charlet-Bettembourg”, hielo roca y nieve dentro de una batidora…

Una vez más el sueño alpino se cumple, y de vuelta al dulce y acogedor hogar, podemos recordar las aventuras y desventuras acontecidas durante esos largos periodos de juego inocente con las fuerzas de la naturaleza…

Pues que es el alpinismo sino un juego como cualquier otro, con unas características concretas y un terreno de juego inigualable, donde las sensaciones se elevan a la máxima expresión y los límites en ocasiones no están bien definidos.

Aun recuerdo las palabras de mi amigo Josito, cuando tras realizar las actividades que aquí si relatan, bajábamos algo fatigados por las pendientes de nieve dudosa colgadas del un vacío desolador: “El alpinismo es un deporte peligroso, nadie dice que no lo sea, por eso todo aquel que ose llamarse alpinista, debe conocer estos peligros y asumirlos, es parte del juego….”. Dudo que pueda olvidar estas palabras, ya que es una lección que todo joven aspirante a denominarse alpinista debe aprender.

Pero bueno, nudos mentales aparte, Alpes siempre puede llegar a sorprendernos, ya que lo componen lugares tan especialmente únicos, que por muchos años que dediquemos a conocerlo, año tras año nos seguirá sorprendiendo con pequeñas pinceladas del más exquisito trazo.

En esta ocasión mis pies, tras un largo periplo en tren, avión y coche, se encaminaban soportando un increíble peso hasta el refugio Albert 1º, a la vera del Glaciar de le Tour.
Como cada año por estas fechas el Stage de Alpinismo para Jóvenes organizado por el GAME, se disponía a comenzar y además de 8 jóvenes seleccionados para participar en dicha actividad, componíamos la procesión algunos técnicos de la Fedme encargados de la organización y parte del Equipo de Tecnificación de alpinismo de la Fedme, del cual yo participaba.

La montaña nos recibió con sus garras abiertas, y tras una mañana impecable, el chaparrón de granizo cubrió el ambiente empapándonos durante el último trayecto de la aproximación. Así que nuestra semana de vacaciones alpinas empezaba bien…

Pero a veces la montaña es benevolente con sus intrusos y los permite gozar de sus encantos, es el juego de amor-odio que tanto nos engancha a las relaciones, solo que en este caso la que manda es ella...



Como cada día de actividad le despertador del móvil da la señal odiada del nuevo día. Son las 2 de la madrugada y una luna en fase menguante, pero aun de grandes proporciones, nos saluda cuando, aun con los ojos medio cerrados, salimos del refugio, cargados con las pesadas mochilas, camino de nuestros sueños.

La luz del frontal nos guía por el caos de grietas del glaciar y marca nuestra posición como una luciérnaga en un inmenso plato blanco. La pequeña comitiva que se va acercando a la gran montaña para gozar de ella, la componen Mati, Josito y uno mismo, que arropado por estos grandes maestros, se siente capaz de enfrentarse a las pruebas más difíciles del juego.
Casi sin respiro, nos colocamos en la base de la montaña, nuestro objetivo es recorrer sus laderas flirteando con sus rocas, su hielo y su nieve, por las tremendas goulottes de su vertiente norte.
El Ag. de Chardonnet, nos acoge entre sus manos, aun cuando el alba esta todavía a un rato de despuntar y nos permite iniciar nuestra andadura por la “Escarra” a pasos agigantados.
Así a buen ritmo y en un largo ensamble ganamos la base del resalte que marca la mitad de la ruta. Josito se pide el caramelo y pasa a precederme en la cabeza de cordada.
Tras unos metros negociando con la verticalidad del muro de 85º que nos cierra el paso, lo supera con la suavidad que solo tiene un fuera de serie como es él, Mati y yo le seguimos disfrutando también del firme hielo.
De nuevo me ceden la batuta y tras otro largo ensamble, el sol nos sorprende en el hombro, a escasos 70 metros de la cima.

Cima que por su situación, domina uno de los rincones más bonitos e impresionantes de los Alpes, el circo de Argentiere. Tras un sinfín de fotos y nuevos sueños en la retina emprendemos la bajada a un ritmo de fuga.

En pocos minutos estamos de nuevo en el punto de inicio, y vuelta a comenzar la partida, esta vez con la "Goulotte Charlet-Bettembourg "como terreno de juego.
Mati encabeza la primera línea y de una sola tirada nos colocamos debajo del muro superior de la vía, el cual me dejan que encabece con la excusa de que tengo que curtirme en semejantes lances, 60 metros ajustados me hacen exprimirme disfrutando, ya solo queda una larga travesía más fácil para enlazar de nuevo con la ruta de descenso.

Por hoy el juego ha terminado, volvemos al acogedor refugio a descansar, pues como todo buen juego, engancha, y debemos estar descansados para emprender otra nueva partida en poco tiempo…


Al lío!!!

viernes, 18 de julio de 2008

GALAYOS: “Amanece que no es poco”…

Antes de ausentarme por unos días de recogimiento en algún rincón de los Alpes, me gustaría dejaros una recomendación para aquellos lectores que decidan pasar unos días de este magnífico verano en los amados Galayos. Pues a buen seguro los hay, ya que para mucho, entre los que me incluyo, es la mejor zona de clásica sobre granito de toda la península.

La vía que os presento, es una ruta poco conocida en general, pero que no deja de ser una clásica tanto en concepción como en equipamiento. Abierta por el “Maya” y compañía hace pocos añitos, “Amanece que no es poco” cumple las expectativas de una línea con semejante firma, pues a buen seguro nos dará lo que esperamos de ella.

Placa, fisuras, desplomes con agarre, diedros y un largo etcétera nos esperan para hacernos sudar tinta o en el mayor de los casos disfrutar de unos metros jugosos de pura roca granítica.

Sin más palabras en la recámara, os incito a que toméis la propuesta y disfrutéis de ella.

Al lío!!!!

jueves, 17 de julio de 2008

PIZ BERNINA: “Arista Biancocraf”… Un sueño infinito.

Es imposible no prenderse de los encantos de esta arista una vez que la contemplamos desde la inmensidad que da la distancia, pues su afilada espina de nieve señalando al cielo azul, se antoja atractiva y atrayente.

Por su parte el pico que la posé, El Piz Bernina (4049m), aun no siendo uno de los cuatromiles más famosos, puede presumir de ser el más oriental de cuentos componen el macizo de los Alpes.

Es por ello que aquel que pretenda subir un cuatromil solitario y además tiene la idea de hacerlo por un lugar impresionante, no puede dejar de leer estas líneas, ya que en ella intentaré relatar las maravillas de esta actividad y los pormenores de la misma.

Es cierto que todo viajero en un momento de su vida vuelve a lugares que le impresionaron alguna vez, yo en mi corta vida como viajero de montañas, no he estado en muchos, pero si que por propia iniciativa volví cuando tuve la oportunidad a este rincón de Suiza, donde el buen ambiente, las líneas interesantes y la poca saturación, hacen de él un paraíso alpino.

Pues la primera vez que fui a Alpes, participando en el Stage estival del Game, hace tan solo 4 años, lo hice a esta zona, más concretamente al Refugio de Diavolezza, que desde su pedestal domina la cara norte los Piz Palü objetivo en aquel entonces.
Desde aquellos días recuerdo haber mirado al Bernina y soñar con cabalgar sobre su arista nevada y afilada.

Unos cuantos años más tarde, junto a mi amigo y compañero de aventuras Fran, tuve la oportunidad de volver a esta zona; veníamos de escalar la cara Norte del Piz Badile, y no me fue difícil convencer a un eufórico Fran para acercarnos hasta Pontresina a intentar la ascensión de esta joya blanca.

El día de descanso entre ambas ascensiones lo pasamos en la ciudad fronteriza, libre de impuestos, de Livigno, donde llenamos el depósito y comimos de restaurante por un precio notablemente más bajo que en las vecinas localidades suizas o italianas.

Ya al día siguiente, sin mucho tiempo para nada, pues las vacaciones son muy cortas, emprendimos la preciosa aproximación desde Pontresina, por el Val di Roseg, en dirección a la Cabaña Tschierva, en total unas 3h 30m. En las que disfrutamos de un camino surcado únicamente por carros tirados de caballos, que llevan a turistas menos andarines a restaurantes que se encuentran al fondo del valle aprovechando el magnífico paisaje.
Una vez superados estas últimas construcciones que humanizan un poco la zona y crean cierto impacto, el camino se vuelve más abrupto y bonito a medida que ascendemos, conduciéndonos por terrenos plagados de cascadas y bosques. Hasta que una cierta distancia después todo desaparece y el glaciar hace acto de presencia, dominando todo el valle, estamos ya cerca de la cabaña, la jornada toca su fin.

El día amanece pronto, así debe de ser, ya que la jornada es muy larga, cuando emprendemos el ascenso a las luces del frontal, una línea de luciérnagas ya nos abren el paso serpenteando por la ladera de la montaña.
Gracias a nuestra buena aclimatación, no tardamos mucho en adelantar a gran parte de nuestros antecesores e iniciamos la vía ferrata con tan solo una cordada por delante nuestra, en ningún momento lo tomamos como una carrera, ni mucho menos, pero a decir verdad gusta disfrutar de un poco de soledad en actividades de esta índole.

Esta ferrata como yo denomino, es una vía de escalada equipada con numerosos parabolts, argollas y asideros, de forma que perfectamente se puede progresar en ensamble, así lo hicimos nosotros y en poco tiempo superamos el farallón rocoso que da acceso al pie de la codiciada arista.

Los rayos mañaneros perfilaban la arista cuando la vimos por primera vez, haciendo de ella, una línea divisoria perfecta que a modo de cuchillo, invitaba a andar por la cuerda floja.
Desde nuestra posición no parecía muy empinada y las dificultades se limitaban a seguir una marcada traza que durante días se llevaba tallando, en esas estábamos cuando realmente nos dimos cuenta de que las pendientes eran más inclinadas de lo que habíamos juzgado, pero aun así todo marchaba sobre ruedas.

Nos costó recorrer ese tramo una hora aproximadamente, tras el cual, se presentaba ante nosotros lo que sería el tramo más técnico de toda la ascensión, unos 200 metros de arista rocosa sobre terreno mixto, escalada con piolets y crampones.

Estábamos en la cima !!!, tras unas cuantas horas de magnífica escalada, habíamos llegado al punto más alto de nuestro objetivo.

Como es natural, una vez arriba hemos de bajar, para ello decidimos emprender el descenso por lo que en realidad es la subida normal al Bernina.
Tras un tramo de arista, y unos rápeles equipados, nos encontramos en una gran pala con traza de subida que nos dirige a las proximidades del refugio Marco e Rosa, desde este nuestro objetivo es bajar hasta el glaciar del Morteratsch y llegar al Ref. Diavolezza, desde donde un telecabina nos devolverá al valle.

Esta empresa, cave decir de primeras, es un tanto larga y no exenta de peligros, es por ello que optar por ella, requiere ir a buen ritmo en la arista y de todas formas corremos el peligro de perder el último viaje del telecabina (ver horarios) y tener que pernoctar en el citado refugio o en la estación de la cabina.

La bajada hasta el glaciar, se produce por un riñón de roca que se sitúa a la derecha de los Palü según miramos a ellos de frente (ver mapa adjunto), en ella puede haber traza o no, pero debemos dirigirnos hacía una arista rocosa en la que realizaremos varios rápeles para descenderla.
De esta forma llegamos a unas nuevas planchas de nieve que iremos descendiendo hasta llegar al glaciar. Lo más difícil esta hecho, pues ya solo queda cruzar este y remontar los 300 o 400 metros de desnivel que nos separan del pedestal del refugio.

Si habéis sido rápidos incluso podréis tomaros una cerveza o refresco con unas vistas difíciles de olvidar. Si habéis ajustado, como nosotros, bajareis a celebrarlo en el pueblo. Y si por el contrario no os ha dado tiempo, también lo podréis celebrar viendo el atardecer sobre los Palü y recordando las horas que habéis estado cabalgando sobre el afilado horizonte de la Biancocraft.

Sin más, de espaldas a la montaña, escuchando el sonido que producen mis pisadas sobre el glaciar, guardo en mi memoria lo vivido, saboreando cada tramo de la escalada y deseando desde lo más profundo de mí, volver a ese lugar a disfrutar de nuevos encuentros.

Como dice un amigo mío, hasta la vista alpinistas!!!




Al lío!!!

miércoles, 16 de julio de 2008

ESCALADA EN EXTREMADURA - PUERTO ROQUE – VALENCIA DE ALCÁNTARA

Hace un tiempo escribía un artículo sobre algunas zonas de escalada de Extremadura, que junto a los ya colgado del Valle del Jerte, daban una pequeña idea de que en estas tierras, “típicamente” llanas y abarrotadas de cerdos, encinas y alcornoques, también se practicaba eso de subirse por las piedras.

Con esa nueva entrada, quiero presentaros, la que posiblemente sea la zona con más posibilidades de la provincia de Cáceres y de toda la región, si bien, hasta la fecha, solo pequeñas incursiones han dejado unas cuantas vías ideales para aprender las artes del oficio.
Esta pequeña zona cuarcítica que se denomina “Puerto Roque”, se sitúa en el termino municipal de Valencia de Alcántara y hace de barrera natural con los vecinos portugueses.

La franja rocosa que a modo de espina dorsal sobresale de la tierra en cúmulos rocosos de dura roca, recorre durante varios kilómetros una basta extensión de tierras de cultivo. Siendo este uno de los principales inconvenientes para su desarrollo hasta la fecha.

Las vías equipadas a día de hoy, se sitúan cerca de la señalada frontera. Para acceder a ellas, es necesario seguir la carretera que nos lleva a la frontera y aparcar el coche en una gasolinera situada en el flanco de las paredes, estas, son visibles desde la carretera.

Un sendero, bastante sinuoso, sube en dirección a las paredes serpenteando por encima de los resto del incendio que hace unos años arrasó la zona, pero que gracias al buen hacer de la madre naturaleza, poco a poco se van borrando sus huellas.
Llegaremos si todo va bien a pie de vía, cerca de una brecha que permite cruzar al otro lado (Finca privada, no pasar) donde dos vías (6c y 7a+) ponen el máximo grado de la escuela.
Si no cruzamos estaremos situados en frente del sector “Itis”, donde no debemos dejar de hacer la vía “Motoritis”, continuando el camino, en pocos metros empezarán las vías del sector “Machacas” y un centenar de metros más allá las placas de “Yosemite”.
En total cerca de una cincuentena de vías, donde el grado en general en bajo y el equipamiento ideal para dar nuestros primeros pasos en este deporte de forma segura.

No en vano algunas de las vías equipadas en la zona, sirvieron y sirven para cursillos de escalada de la Fexme y de la Facultad de CC del deporte de Cáceres.

Sin duda un lugar peculiar, con roca peculiar, en el que pasar una tarde de primavera, otoño o invierno, al calor del sol. Por que eso si, cuando pega de lleno es insoportable, por lo que mejor en verano buscamos otra zona.

Espero con esto tirar alguna flecha a quien competa, ya que se me antoja una empresa del todo atractiva el que se equipen más vías en esa bonita zona, bien Ayuntamientos o Plataformas de Turismo Rural podrían y deberían apoyar estas cosas, porque no es solo se crean nuevos atractivos turísticos, buenos en todo caso para la zona, sino que se además se establecen nuevas instalaciones deportivas para los jóvenes de la zona. A todas luces, positivo para todos.
Hay queda la reflexión….


Sin más, al lío!!!

lunes, 14 de julio de 2008

TOROZO: “Moby Dick” 250m, 6c…. Visita Express sin desperdicios.

Una vez más encaminamos la empinada cuesta que lleva a la base del Torozo, esta vez, tras un fin de semana trabajando en la Vera, nuestros cuerpos no están del todo pletóricos y más si tenemos en cuenta que son las 3 y media de la tarde del domingo y queremos escalar una vía larga con una buena aproximación.

Ya en dos ocasiones me había plantado en la base de la “Moby Dick” con intención de realizarla, y bien por unas cosas o por otras, en ambas había tomado otra alternativa. Ya era hora, a la tercera ha sido la vencida.
Por lo que había oído de la vía, era muy buena y con el reequipamiento de Gabi, había quedado al pelo, y os digo la verdad merece los comentarios que sobre ella recaen y muchos más.
La calidad de la roca, los espectaculares pasajes y lo mantenido de la vía, hacen de ella, igual, la mejor vía que he hecho en el Torozo, y ya van unas cuantas.
Cave decir que tanto a Javi como a mi, nos parece que los largos están un poco ajustados en el grado y que no se parece al que ronda por la zona. Aun así, al ser obligado solo 6a+/b, es fácil pasar las secuencias más complicadas en A0.

Es importante llevar un buen croquis ya que como cruza con varias vías y nos encontramos chapas de otras que surcan tramos paralelos a esta, es fácil cambiarse de itinerario y meterse en algún marrón.

Para nosotros esta vía, a supuesto un gran disfrute, como ya comenté antes, empezamos la aproximación a las 3 y media de la tarde, después de un fin de semana cargadito y una semana de cerezeceros. A las 5 llegábamos la pie de vía y la las 9 y media llegábamos de nuevo al coche.
Entre media largos de ensueño, diedros perfectos y un montón de metros de escalada dignos de las mejores yemas, obra de arte vertical que no hay que dejar de disfrutar…. Un lujo, al alcance de nuestros sentidos.

Lo mejor y pero según se mire, es la gran cantidad de equipamiento que tiene la ruta.

Además de reuniones equipadas, cuenta con numerosas chapas con parabolts y clavos sicados en casi todos los largos, sobre todo en las secuencias claves. Es por ello que con solo 4 o 5 friends medianos y un par de aliens, es suficiente.

Sin más os sito a que hagáis una visita a esta ruta, a buen seguro os gustará… Ya me contaréis.


Al lío!!!